domingo, 27 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
sábado, 25 de diciembre de 2010
Del dolor y la belleza
En Memoria de Volnei Vinicius Victorino
Para mi vecino Vinicius que partió un día o una noche de Diciembre del 2010 en Buenos Aires sin que nadie lo advirtiera. Mis plantas mustias desde que el no las riega dan fe de su ausencia.
¿Qué es la muerte?
La muerte no es tan solo
la quietud del latido,
Es el sollozo ahogado bajo el gesto,
que renuncia a la risa
por la sensual lisonja de la pena.
¿Porque olvidé la lluvia?
Esa lluvia sonora de la tarde,
al parecer venida de otro cauce
anterior a la nube,
que alimenta raíces y ganado,
que abre la semilla y la fecunda
y entrega su verdor en hierba santa.
¿Está el dolor bajo el rocío fresco
de la escarcha?
Quizás del excremento es que se nutre
en el oscuro, la esbeltez del lirio.
Que todo este dolor se torne bello.
Se entretejan abrazos con caricias
y germine en mi canto la alegría.
Hoy reverencio a Whitman en mis versos,
De Rilke: solo quiero ir tras su huella.
Estela
Madrid 11/2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
El regreso
Tres veces crucé el mar
hacia la vieja Europa.
Viajar es provechoso,
extiende la mirada
mientras le da un descanso a la rutina.
Y fue en el cuarto viaje
que se extravió mi vuelta,
y ya no fue lo mismo.
Ya no volví a tener
ese candor sereno del viajero
que deja a buen recaudo sus enseres,
que traba los portones,
y en la agenda señala
el fin de la aventura.
Cuando perdí el embarque
mi asiento quedó libre,
yo también quede libre a mi destino.
Y fui por un sendero sin señales,
con tan solo una luz que me guiara,
fui teatro de todas mis pasiones,
mientras yo me rendía en el asombro
de hechos consumados.
Después de algunos ciclos
el cuerpo ya ha cambiado totalmente,
no quedan vestigios de la célula
que ha nutrido el aliento.
Y ese Ser que se apea en mi organismo,
no es igual en mi inicio que al retorno,
con el billete de la vuelta en mano,
si preguntan por mi:
díganle que ya he muerto
porque era imprescindible
para nacerme nueva.
hacia la vieja Europa.
Viajar es provechoso,
extiende la mirada
mientras le da un descanso a la rutina.
Y fue en el cuarto viaje
que se extravió mi vuelta,
y ya no fue lo mismo.
Ya no volví a tener
ese candor sereno del viajero
que deja a buen recaudo sus enseres,
que traba los portones,
y en la agenda señala
el fin de la aventura.
Cuando perdí el embarque
mi asiento quedó libre,
yo también quede libre a mi destino.
Y fui por un sendero sin señales,
con tan solo una luz que me guiara,
fui teatro de todas mis pasiones,
mientras yo me rendía en el asombro
de hechos consumados.
Después de algunos ciclos
el cuerpo ya ha cambiado totalmente,
no quedan vestigios de la célula
que ha nutrido el aliento.
Y ese Ser que se apea en mi organismo,
no es igual en mi inicio que al retorno,
con el billete de la vuelta en mano,
si preguntan por mi:
díganle que ya he muerto
porque era imprescindible
para nacerme nueva.
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