
Cada vez que el sol brota
por las laderas
tus palabras renacen
en Orihuela.
Hoy vengo a verte:
traigo silencios malvas
para tu muerte.
No hay un barrote firme
que te sostenga,
en caballos de tiempo
surcas estrellas.
A verte vengo
con el silencio rojo
que tiñe el viento.
A orilla de los sauces,
el río escapa
por la musgosa cuenca
de la esperanza.
Y yo te traigo
el silencio amarillo
que dora el campo.
Se marchita el aroma
de las adelfas,
por el soplo apagado
de la tristeza
A verte vengo
con el aire que aúlla
sonidos negros.